Un día normal en la autocaravana

Un día normal en la autocaravana

Un día normal en la autocaravana

Supongo que te lo habrán preguntado en alguna ocasión ¿Cómo es un día normal en la autocaravana?

Sonríes, piensas, recuerdas y sale solo, comienzas a hablar, mientras los pelillos de los brazos se te ponen de punta de pura emoción, de sentimiento, de lo a gusto que estás cuando vives sobre ruedas.

Hace no mucho alguien nos preguntó qué hacíamos, así que decidí relatarle un día normal en uno nuestros lugares favoritos, Cabo de Gata.

Un día normal en la autocaravana o cómo ser mucho más feliz

Es muy probable que durante la semana preparásemos la salida, el viernes después de trabajar todos los bártulos nos esperasen en la puerta de casa, y tres perros ansiosos escuchasen el tic tac del reloj para dar el pistoletazo de salida.

Casi con la comida en la boca, y el café de camino, subes a tu autocaravana, colocas la ropa y la comida, y comienzas a respirar, a sentir el slow life.

Viajas mirando al horizonte, canturreando esa canción que suena bajito de fondo, que se confunde con el traqueteo de la vajilla, los cubiertos, y ese armario mal cerrado.

Y piensas, me gusta, me gusta viajar.

Llegas casi de noche al destino, probablemente un área de autocaravanas, o un camping.

Colocas la antena, giras los asientos delanteros, haces la cama, preparas la cena, ves un rato la televisión mientras miras por la ventana, paseas junto a la orilla del mar, de noche, con luna llena, probablemente no haya nadie más porque es invierno, pero aún no hace frío, coges ese jersey que siempre tienes a mano en la autocaravana, y quizás abras esa botella de vino que tenías guardada de tu último viaje, o esa cerveza que compraste en Europa que te recomendaron aquellos autocaravanistas tan majos que conociste en verano.

Te acuestas pronto, porque estás algo cansad@ del viaje y duermes como nunca, porque en la autocaravana se duerme mejor que en ningún sitio, posiblemente, mecido por el sonido de las olas.

Te levantas temprano, y madrugas para traer pan y chocolate con churros para empezar bien el día.

Desayunas tranquilamente leyendo ese libro que aún tenías a medias, mientras miras como el pueblo empieza a desperezarse, y caminas hacia la playa, paseas descalz@ por la arena con las zapatillas en la mano, mientras disfrutas del precioso día que se asoma ante tus ojos.

Después de un largo paseo te acercas al pueblo a ver ese mercadillo y a comprar algo de fruta para la comida, así de paso tomas unas cañas y unas tapas en ese bar que viste hace días en la televisión, ese que tenía tanta clientela en verano pero que en invierno se quedaba vacío.

Llegas a tu autocaravana, colocas la compra, y después del aperitivo preparas ese guiso que te sale tan bien y que tanto te gusta hacer en vacaciones y le das ese toque tuyo tan personal.

Una vez has llenado la barriga, apetece una siesta de esas que se alargan hasta media tarde.

Arreglas aquello que se rompió en la última salida, y de paso charlas con los compañeros de la autocaravana de al lado que justamente conocen a estos otros que conociste en aquel pueblo tan pintoresco, mientras esos alemanes de en frente se acercan a preguntarte dónde está esa cala tan bonita de la que todo el mundo habla.

Pasa la tarde y echamos una partida de parchís, de cartas, o de lo que se tercie.

Y aunque está a punto de anochecer, vuelves a mirar al horizonte y disfrutas de las vistas, esas que son sólo tuyas y que tanto te gusta recordar cuando vuelves al mundo real.

Pero mientras tanto, cenas viendo esa película que no tuviste  tiempo de ver durante la semana, y ves como poco a poco se van apagando las luces interiores del resto de las autocaravanas, echas un último vistazo fuera, y piensas, caray, me gusta esta vida.

 

12 comentarios en “Un día normal en la autocaravana

  1. ¡Genial descripción! Me reía al leerla porque me siento muy indentificada. Cada uno aportamos nuestros matices pero la esencia es esa. Y llevas toda la razón; ¡caray, me gusta esta vida!

    • Qué bien Marta! me alegro un montón de que te haya gustado, mil gracias por comentar, tengo los pelillos de los brazos de punta de la emoción por tu comentario 🙂

  2. Jo!!! Me ha encantado como has descrito paso a paso cómo nos sentimos los que disfrutamos de esas salidas, que deseamos que pase la semana de trabajo y sea viernes para preparar los bártulos y salir “donde sea” con nuestra casita rodante, pones tu emisora favorita en la radio e inicias el viaje llenos de emoción (y cuando por la carretera t cruzas con un colega autocaravanista, da igual español, inglés, francés….siempre siempre t saludan y me encanta!!) y que gran verdad, como en la auto no se duerme en ningún sitio, y como se disfruta de esos pequeños placeres que entre semana no puedes, como leer ese libro que no veías el momento de terminar o ver una peli con tranquilidad, disfrutar de un buen paseo por ese pueblo que estas visitando y llevabas años con ganas de conocer y estaba allí tan cerquita de casa pero nunca encontrabas el momento y vas al mercado!!! (jjjj), o tan solo vamos a 20 km a dormir al lado de la playa, que por suerte tenemos tan cerca y aparcamos nuestra casita de la playa para disfrutar del sonido del mar y sus inmensas vistas, y tú finde se convierte en unas mini vacaciones de verdadero descanso y relax…….de verdad que no has podido describirlo mejor, me he sentido tan identificada en tus palabras!!!!….. Un saludo enorme desde Almería. Una colega autocaravanista y nueva seguidora

    • Muchas gracias Tamara, no sabes cómo me alegra que te hayas sentido identificada leyendo el relato, es para mi un honor que compartas con nosotros esos pequeños momentos.
      Y aunque muchos piensen que realmente no son nada del otro mundo, esos instantes, son algo extraordinario para nosotros, una forma de sentirnos bien, de desconectar para volver a conectar con mucha más energía a la vuelta. Almería, qué gran tierra! desde la Mancha la echamos tanto de menos.
      Un abrazo enorme y a seguir disfrutando de vuestra casa con ruedas.

    • Muchas gracias Chari! Al final, no hacemos cosas extraordinarias, pero lo normal, en autocaravana puede llegar a ser extraordinario 🙂

  3. Exactamente lo que yo escribiria , si se me diera un poquito la literatura. Qué envidia!!!!!! Sana ,sanisima ,por supuesto..

    • Mil gracias Carmen, sólo es cuestión de ponerse un rato y escribir sólo lo que sientes, al final todos llevamos historias dentro, y contarlas es la mejor terapia 🙂 Muchas muchas gracias, ya estaré con la sonrisa toda la tarde gracias a ti, un abrazo fuerte.

  4. Lo sencillo, es mejor!!, disfrutar con los momentazos que nos brinda salir con la autocaravana, aún tengo en la mente el amanecer del domingo con el mar en calma, no hay nada mejor que disfrutar de eso con tu bebé al lado, saludos desde Canarias!!!

    • Ufff y tanto! la verdad es que son cosas sencillas, pero al final la vida está hecha de pequeños momentos sencillos, y en la autocaravana, tenemos muchos así 🙂 Un saludo peninsular 🙂

  5. Bien verdad. Somos de Mallorca. Considero que tenemos una casa bien, delante del mar, con piscina, etc. Pero aún así, es llegar el viernes y parece que perdemos el avión, de las prisas para irnos con la ac. Y lo de estar toda la semana planeando la salida. Lo de levantarse pronto para comprar el desayuno. Es que es así. Y quien prueba este mundo, no lo deja.
    Gracias.

    • Sois unos completos afortunados, una casa frente al mar y otra donde los kilómetros os lleve, disfrutad mucho mucho de esta felicidad tan plena 🙂

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